Un de 10 de mayo con ella y espero que aún queden muchos más

Siempre que voy a visitar a mi mamá a su casa, en la que viví mas de 30 años, al cruzar la puerta de la cochera, donde pasé horas y horas jugando fútbol con mis hermanos, primos y amigos, y después cruzo la puerta de la casa, me lleno de nostalgia, de recuerdos y melancolía por una infancia y una adolescencia que sé que ya no volverán.

Aún recuerdo los regaños que me daba, la mayoría de las veces muy merecidos y otras no tanto, que en el fondo de todas esas palabras venían lecciones para mi vida adulta, mi maldita vida adulta. Cuando me preguntan que personaje histórico es quien me motiva yo siempre respondo que mi madre es la persona que mas motiva y me inspira.

Siempre ha sido alguien que no se rinde, que lo poco o mucho que pudiera tener lo compartía con sus hijos sin pensarlo dos veces. Somos cuatro hijos, todos varones (por cierto, yo soy el mas chico), y para que me entiendan, tuvimos un papá, digamos que... en realidad no sé si llamarlo papá sea lo correcto, en fin, mis padres se separaron, de un matrimonio que terminó justo el día que empezó, aunque ese día tardó aproximadamente veinte años en llegar, y nuestro padre (por llamarlo de algún modo) prácticamente se deslindó de nosotros, por le general estaba ahí cuando necesitaba algo.

Después de la famosa crisis de 1995 que azotó en México, quedamos en una situación económica terrible, ella (mi heroína), sin un trabajo con un sueldo fijo, tuvo que tomar una decisión de dos opciones (a lo mejor tenía más), primera opción: darse cuenta de la situación donde estábamos parados como familia, fajarse los pantalones y hacer hasta lo imposible por sacar adelante a sus cuatro hijos; segunda opción: hacerse la mártir, lo que ahora sería una "mamá luchona", dejándose vencer por las circunstancias, afortunadamente eligió la primera, y con sus limitaciones y todo, sacó adelante a su familia, los cuatro tenemos licenciatura, todos casados, ya tiene cinco hermosos nietos (cuatro hombres y una mujer), pero sobretodo el orgullo y el placer en su sonrisa de haber logrado esa meta.

Creo que la lección más importante que aprendí de ella (de muchas) no fue algo que me dijo con sus palabras, sino con su expresión, porque como hijo ver la cara de tu mamá, esa preocupante y terrible expresión y esos ojos llenos de angustia y pensar "¿qué les voy a dar de comer a mis hijos? No hay comida y no tengo dinero para comprar", es sin duda alguna lo peor que le puede pasar a alguien como papá o mamá.
Pero nunca se rindió, y por eso y mucha cosas más, es que ella es mi ejemplo a seguir. Espero algún día poder ser su jubilación y poder regresárle un poco de lo mucho que me dio.

Gracias MAMÁ

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