Empezando a volar en éste 2021

 Hacía mucho que no estaba por estos rumbos, y ofrezco una disculpa, la verdad es que éste segundo semestre del 2020 ha sido muy diferente y complicado de lo que esperaba. Después de casi cuatro años perdí mi empleo y tardé más de tres meses en conseguir otro, en fin, mi intención es volver aquí más seguido.

Pero vamos por partes.

A finales de julio o principios de agosto fue cuando me di cuenta que ya no tenía trabajo, un empleo en que duré casi cuatro años, en octubre los cumplía, y pude saber, con el paso de los días y en la búsqueda infructuosa de un trabajo, lo que es la desesperación en carne propia, esa sensación e ver como se te acaba el dinero con el pasar de los días, y simplemente no encuentras otra fuente de ingreso, de verdad, no se lo deseo a nadie.

Sentir esa impotencia de que no está en tus manos resolver tu presente inmediato para poder tener un futro inmediato más tranquilo, el saber que tienes mucho que aportar pero nadie interesado en que lo puedas demostrar, en fin, un día, a finales de octubre terminó esa pesadilla.

Aunque ahora me siento más tranquilo, no me siento satisfecho ni mucho menos contento, lo sé, tengo trabajo, gano dinero, dinero que puedo ingresar a la casa para que haya comida, luz, agua y todos esos servicios que el día de hoy son sumamente necesarios, y que miles de personas en la actualidad, en ésta maldita actualidad, no pueden decir lo mismo, entiendo esa desesperación y esa ansiedad. Claro que estoy agradecido, más no satisfecho, quiero más, mucho más.

Gracias a esos meses sin trabajo, tuve que parar muchos proyectos que por el momento dejé en el tintero y que me gustaría poner en acción, sin embargo, mi economía actual no lo permite. Digo, eso me pasa por ser un maldito responsable con mi familia y destinar gran parte de mi dinero a ella.

Me siento frustrado, ya que siento que no estoy dando el cien por ciento de mi, se que puedo dar más, pero no lo hago, o el entorno no me lo permite.

Otro suceso que dejará marcado éste año, éste maldito e impredecible año, fue la muerte de mi suegra, justo un día después de navidad; sin embargo, soy una persona que siempre trata de ver el lado positivo de todo lo negativo, lamento la muerte de esa señora, claro que sí, pero le agradezco lo que me hizo ver con su partida, que la vida es demasiada corta y demasiada bella como para angustiarse y estresarse por un sueldo mísero que no vale la pena, pero obvio, no voy a renunciar a mi actual trabajo, claro que no, ya no soy ese estúpido, me prepararé, tomaré cursos, estudiaré por mi cuenta si es necesario, y cuando llegue el momento, sabré que por fin obtendré lo que merezco y lo que sé que realmente valgo.

2020, un año que dentro de todo lo malo que fue, también hay cosas buenas, las lecciones aprendidas, la madurez que se puede obtener, pero sobre todo, las reflexiones que uno puede tomar de todo eso.

Así que 2020, no me queda mas que agradecer todo los golpes que me diste y que llegaron a tumbarme más nunca derrotarme.

Y tú, 2021, prepárate, ya que tu pagarás los platos rotos, y en ti curaré mis heridas y sanaré mis cicatrices.

Prepárate mundo, porque soy otro, y soy una mejor versión de mí mismo.

Nunca te rindas


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